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Mitos y Verdades


Infartos

Mucha gente tiene la impresión de que jugar Squash implica un altísimo riesgo de sufrir un infarto al corazón y el miedo que esto les provoca los mantiene guardando una sana distancia de las canchas de éste deporte. El squash es un deporte que implica movimientos rápidos y constantes, en un área relativamente pequeña y poco ventilada, sin embargo, el riesgo de sufrir un infarto en un partido de squash, aunque real, no es mucho mayor que en cualquier otro deporte que implique la elevación del ritmo cardiaco.

La práctica de cualquier deporte exige además de compromiso y entrega, mucha responsabilidad, en el sentido de hacerse un chequeo médico completo antes de comenzar a entrenar y comenzar a practicar el deporte paulatinamente. El squash no es la excepción; si bien por las características del juego el riesgo de un infarto es latente, también es definitivo que si se practica adecuadamente puede disfrutarse sin riesgos.

Es muy importante escuchar siempre al cuerpo y evitar sobre entrenarse. Si durante la práctica del squash se siente demasiado agitado no se exceda, suspenda el juego, y recupere su respiración, respire lento y sienta cómo recupera el aliento y el ritmo cardiaco. Repita esta acción tantas veces sea necesario durante el partido.

Conforme la práctica del squash se hace de manera rutinaria, el cuerpo se acondiciona y el riesgo de sufrir un infarto se reduce considerablemente. Desde luego, siempre existen factores que pueden cambiar esta situación, cómo son los factores genéticos y los hábitos alimenticios. Por lo anterior se recomienda hacerse examinar por un médico de menos una vez por año.

 

El Squash es un deporte que además de dar una excelente condición física para quienes lo practican, ayuda a liberarse del estrés cotidiano.

Se combina el ejercicio, la diversión y la descarga de energía. Al terminar un juego de una hora, te sientes relajado y contento.

Se requiere de rápidos reflejos, fuerza, concentración y mucha astucia!.

Además es un deporte que no está limitado por los cambios climáticos, ya que se juega bajo techo y puede jugarse por la mañana, por la tarde o inclusive por la noche. 

 

 

Los riesgos del Squash

 

El squash es considerado el deporte con raqueta más rápido de todos, con velocidades de la pelota de hasta 230 km/hora. Es un deporte de intensidad intermitente, moderada a alta, con gran componente metabólico aeróbico.  En los jugadores profesionales y de alto nivel, los "rallies" duran hasta 10 segundos, con pausas que permiten una distribución metabólica normal de hasta 8 segundos y descanso entre juego y juego de 1 a 1 minuto y medio. La frecuencia cardiaca aumenta rápidamente en los primeros minutos y luego permanece estable entre 150 y 170 latidos/minuto durante el resto del juego en todos los niveles de participantes ( casi como sucede en el automovilismo con un corredor de Fórmula 1, entre el instante previo a la largada y toda la carrera).  La adaptación metabólica y térmica es similar al jogging de moderada intensidad.

Por tanto, el squash es una actividad vigorosa que requiere de un ajuste continuo y de un rápido cambio de las patentes de movimiento, con sprints repetidos y torsiones corporales.

 

Por otra parte, diría que en la práctica del squash existe casi una "preselección" natural y de sentido común entre los participantes, lo cual reduce significativamente de antemano los riesgos cardiovasculares tan temidos. En nuestra práctica cotidiana como Centro especializado en Medicina del Deporte, con 500 a 600 consultas promedio mensuales y más de 15 años de experiencia, no hemos sido consultados por problemas mayores (de orden cardiovascular o accidentes cerebrovasculares) que pudieran atribuirse directamente a la práctica del squash. Asimismo, en un capítulo de la Enciclopedia de Medicina del Deporte del Comité Olímpico Internacional de 1994, dedicado exclusivamente a este deporte y con referencias de estadísticas voluminosas, no se hace comentario alguno a accidentes cardiovasculares mayores o muerte, atribuibles a esta práctica deportiva, en todos los niveles de participación.

 

En función de estos datos, se recomienda que quien se encuentre en una categoría por sexo (hombre), edad media para arriba, decondicionamiento físico y/o presencia de factores de riesgo (colesterol alto, sedentarismo, hipertensión arterial, tabaquismo, sobrepeso, etc), obviamente no puede elegir este deporte para iniciar un re acondicionamiento físico. Para ello deberá primero reordenar su situación clínica y luego pautar concienzudamente el inicio o reinicio del deporte. Asimismo para los grupos de mayor riesgo se sugiere un control médico cardiovascular y deportológico exhaustivo previo y anual, sin más acento que el que se pone en todo circunstancia clínica igual para el inicio de un programa de ejercicios físicos o deportes en general.

 

Por otro lado, la mayor frecuencia de accidentes vinculados a la práctica del squash tiene que ver en una gran medida con el impacto de la raqueta, la pelota y con lesiones deportivas no vinculadas al contacto. Se calcula que la tasa promedio de lesiones varía entre 3,7 y 8,8 lesiones por cada 100 jugadores por año. Más del 50%  de estas lesiones son causadas por la raqueta o la pelota. El riesgo de lesiones oculares (10% de ellas con lesión permanente del ojo) es de 5 a 9,5 lesiones por cada 100.000 partidos competitivos. Los otros tipos de lesiones toman fundamentalmente los miembros inferiores (esguinces de tobillo, desgarros musculares, rupturas del tendón de Aquiles).

La lesión por sobreuso crónica más frecuente es el dolor de espalda baja, siendo habituales las lesiones de la rótula, meniscos y ligamentos de la rodilla y el tobillo.

 

En un estudio de más de 700 jugadores de 40 centros de squash, las lesiones se distribuyeron en este orden: 56% en los novatos, 31% en los intermedios y avanzados y 13% en los jugadores top. Más del 50% de las lesiones fue por la raqueta o la pelota.

En el squash el 25% de las lesiones ocurre entre quienes lo practican irregularmente.

 

Finalmente y dado que la incidencia de lesiones en el squash está por encima del promedio de las de otros deportes (casi el triple que en el tenis), las recomendaciones preventivas son:

 

1-   Un aumento del conocimiento y adiestramiento en cuanto a la técnica y táctica del juego.

2-   Un correcto y balanceado programa de entrenamiento físico y técnico y práctica regular

3-   Utilizar calzado correcto y de buena calidad

4-   Prevenir las lesiones oculares con anteojos de policarbonato plástico adecuados

5-   Conocer y respetar las reglas del juego.

 

 

 

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